Así, el banco que preside Francisco González publicó el miércoles una tasa de morosidad del 5% en España, un punto por encima de septiembre de 2009 y con una mínima reducción de una décima entre diciembre del año pasado y septiembre de 2010. En el caso de la entidad de Emilio Botín, la morosidad de la red Santander en España (que es el concepto comparable) se sitúa en el 4,9% al cierre del tercer trimestre, con un empeoramiento respecto al 4,73% de junio. La cobertura de esta morosidad se sitúa en el 55% en el Santander (BBVA no ofrece este dato).
Estas tasas son superiores a las del resto de los bancos que han presentado resultados: Banesto tiene una mora del 3,83%, la de Bankinter está en el 2,77% y la de Sabadell, en el 4,72%. Tan sólo Popular -que presenta hoy sus cuentas- y Pastor alcanzaban cotas en torno al 5% en el primer semestre.
También hay unas cuantas cajas que han publicado tasas de mora inferiores a Santander y BBVA: la de Ibercaja se sitúa en el 3,65%, la de La Caixa en el 3,53% y un 2,55% en el de BBK (tradicionalmente la entidad con menos mora de España).
Esta elevada morosidad en España no es preocupante para los dos gigantes, puesto que su diversificación geográfica y de negocios reduce la tasa de mora global hasta el 4,1% en BBVA y el 3,42% en Santander; en el primer caso, esta tasa baja desde el 4,2% de junio, mientras que en el segundo aumenta respecto al 3,37% del primer semestre.
Esta ligera diferencia permite al consejero delegado de BBVA, Ángel Cano, sacar pecho y asegurar que su morosidad ha tocado techo en 2010, mientras que prevé una ligera tendencia a la baja en los próximos trimestres. Por el contrario, su homólogo del Santander, Alfredo Sáenz, no espera que este máximo llegue hasta mediados de 2011, en línea con la previsión generalizada del sector.
Mensaje preocupante sobre la economía
Lo preocupante es el mensaje que estas cifras lanzan sobre la economía española. Según todos los expertos, la morosidad bancaria guarda relación directa con el desempleo, así que esta situación indica que el paro no tiene visos de reducirse en los próximos nueve o doce meses.
Este panorama de la morosidad contradice el optimismo transmitido ayer por la vicepresidenta Elena Salgado en una conferencia en el Foro Cinco Días, en la que aseguró que lo peor ha pasado tanto para la banca -dijo que "ya se dan todas las condiciones para volver a dar crédito"- como para la economía, ya que aseguró que no volverá a haber ningún trimestre con crecimiento negativo.
La banca se pone las pilas
Con este escenario, bancos y cajas están haciendo un notable esfuerzo por contener su morosidad. Por un lado, están dando grandes facilidades a sus clientes para reducir sus pagos mensuales o para interrumpirlos si se encuentran en paro, a cambio de un alargamiento de los plazos o de unos diferenciales más altos en el futuro. Algo que alcanza proporciones exageradas en el caso de las promotoras inmobiliarias, a las que refinancian con períodos de tres o incluso cinco años en los que no tienen que pagar ni capital ni intereses.
Por otro lado, han puesto a trabajar a toda máquina a sus redes comerciales para recuperar los créditos morosos, o dicho de otro modo, para conseguir que los clientes que han dejado de pagar vuelvan a hacerlo. Es decir, los encargados de dar crédito a manos llenas durante la burbuja ahora son los encargados de perseguir a los prestatarios para cobrarlos. Y estos esfuerzos están dando sus frutos en la mayoría de las entidades.
Además, la banca tiene a su favor el cambio de la famosa circular contable del Banco de España. Aunque a corto plazo supone un duro impacto en las cuentas de resultados porque acelera el calendario en que se debe provisionar la morosidad, una vez que ya se ha hecho permitirá a las entidades dedicar muchos menos recursos a estas provisiones, lo que redundará en mayores beneficios.